Bruce Nauman, arte para molestarte


Lo he intentado, en serio que lo he intentado. Aprovechando que el Museo Picasso de Málaga ha traído una gran retrospectiva de Bruce Nauman (100 obras de los últimos 50 años), uno de los diez artistas más cotizados de lo últimos tiempos, me he sumergido en su universo para intentar disfrutar de su arte. He estado cuatro horas recorriendo la exposición, me he leído todas las explicaciones, escuchado la audioguía, entendido su mensaje y su forma de pensar y trabajar… y no he disfrutado, no me gusta Bruce Nauman. No digo que no sea importante en la historia del arte, que lo es, o que esta exposición no sea de altísimo nivel, que también lo es. Digo, que no me gusta.

«Anillos de humo : 2 túneles concéntricos sesgados no comunicantes» (1970) de Bruce Nauman

No me gusta que me intenten molestar, cabrear, incordiar o fastidiar… ya está la vida y mis jefes para eso. No necesito el arte para que me metan el dedo en el ojo y esta es la intención de Nauman, en gran parte de su obra. Como primer ejemplo, explicaré la primera obra de esta exposición llamada «Für Kinder» (Para niños) de 2010, en el que en una habitación vacía con luces de color amarillo, se repite una y otra vez las palabras “Für Kinder”. Una, y otra, y otra, y otra vez, como cuando los niños repiten de forma cansina cualquier expresión para irritación de los padres. Entiendo la crítica sobre la educación repetitiva, la ironía sobre lo mecánico de muchos juegos e incluso aceptó lo que algunos críticos de arte llaman «humor». Pero el amarillo es irritante y escuchar las mismas dos palabras sin parar, en una habitación vacía… no me gusta.

«Buzo» (1988) Bruce Nauman

Me he replanteado si me estoy volviendo ñoño en esto del arte. Me he planteado si es que solo busco placer y bienestar, usando el arte como un objeto de consumo más. Y Luego me he acordado de como me araño el corazón el Guernica la primera vez que lo ví, como lloré, lo duro que me pareció… y lo mucho que me gustó el cuadro de Picasso. Nada comparado con la segunda obra de esta exposición de Nauman («Buzo», 1988), un fluorescente que muestra un buzo en diferentes momentos de la inmersión y que según baja, va teniendo una erección. La imagen del buzo  parece el monigote del juego del ahorcado (los ahorcados mueren en erección) y Bruce Nauman ha hecho la correlación entre las dos ideas, el monigote del ahorcado y la erección. Y ya está. Lo he intentado, os aseguro que lo he intentado.

«Sin titulo» (Tres grandes animales) (1989) Bruce Nauman

«Bruce Nauman. Estancias, Cuerpos, Palabras» es como se llama la exposición y ha aparecido en todos los diarios nacionales , revistas especializadas en arte y blogs culturetas como este. Todas alabando esta exposición porque ha conseguido traer casi 100 obras, de prácticamente toda la trayectoria artística de Nauman, que hacia mas de 25 años que no se le dedicaba una gran exposición en España (la última vez en el Reina Sofía). Es un bombazo de exposición, algo que no voy a poner en duda en ningún momento. Quiero que se me entienda bien, no dudo de su arte, digo que  sus estancias, sus performans y sus palabras luminosas me irritan y desagradan, efecto que en realidad es el que busca el artista. Su mensaje es el mismo que el de Andy Wharhol en el sentido de hacer una crítica a la sociedad de consumo. De una generación más joven que Wharhol, al igual que él, Neuman intenta denunciar la forma de vivir y la soledad del hombre moderno americano, solo que Nauman no tiene ni el color y ni la gracia de Wharhol. Repasare sus Estancias, Cuerpos y Palabras.

«Habitación amarilla» (1970) de Bruce Nauman

«Estancias». La utilización de pasillos y habitaciones es muy frecuente en la obra de Nauman . Habitualmente son instalaciones un tanto neuróticas, que para criticar lo angustioso del mundo actual,… producen angustia. Pasillos estrechos con cámaras en las que se te ve alejarte según te acercas al monitor por título «Instalación de pasillo» de 1970 (te vigilan aunque te alejes). O una habitación triangular de color amarillo, completamente vacía, en la que el propio Nauman dice que no aguantaba mucho tiempo dentro de ella porque le angustiaba («Habitación amarilla», 1970). Críticas a la vida moderna de soledad, de vigilancia, de pérdida de la intimidad. Entender lo he entendido, solo que no me ha gustado.  Estoy acostumbrado a que me den en el arte más motivos para pensar, más que reflexionar, más en lo que posar mi mirada, lugares en las obras para recorrer, descubrir, sufrir o gozar. Soy un hombre que busca con frecuencia el silencio y la soledad para pensar. Una habitación amarilla vacía no me supone ningún reto y me pregunto porque si lo supone para Bruce Nauman.

«Posiciones de pared y suelo» (1968) de Bruce Nauman

Cuerpos. Una de las atribuciones de Nauman al arte fueron las performans, donde el cuerpo humano es parte de la obra. Se le considera uno de los precursores de las performans, pero el las grababa en cintas de vídeo en blanco y negro. Hay televisores por todas las salas, con videos de Nauman haciendo cosas raras,  y debo reconocer que la mayoría me han parecido bastante cansinas. Hay una en la que se le ve a él, que va cambiando de posición contra una pared o el suelo y se queda un par de minutos quieto en cada posición sin hacer otra cosa («Posiciones de pared y suelo» , 1968). La cinta dura una hora… no la he visto entera como comprenderéis. Ni tampoco en la que intenta tocar un violín (nunca  ha dado clases) que suena fatal y que dura también una hora («Violín afinado en Re-Mi-La-Re», 1969). Me parece un arte irritante de forma deliberada y no me gusta esa emoción cuando se trata de arte.

«Tortura de payaso» (1987) de Bruce Nauman

Una de las obras mas importantes en cuanto a videocreación o mas bien instalación, es la llamada «Tortura de payaso» (1987) . Son cuatro televisores (algunos al revés o tumbados) y dos grandes pantallas donde se emiten simultáneamente dos películas, aunque en cada monitor o pantalla las películas van  en tiempos diferentes. En una de las películas se ve a un payaso cagando (si, como suena) durante una hora. En la otra el payaso dice «No, No, No!» una y otra vez, gritando, llorando, riendo, tirándose al suelo. Dice «no» una y otra vez durante una hora, en varias pantallas simultáneas, gritando casi siempre, pero en tiempos diferentes. La instalación está en el sótano del Museo Picasso, en la zona arqueológica que tiene mucho retumbo,  y el «no, no, no» se te mete en la cabeza y te vuelve loco. He aguantado 12 minutos de reloj y no ha sido una experiencia agradable. Como bien dice la obra, he sido torturado por un payaso, entiendo la paradoja entre el personaje cómico y la tortura…. pero no la veo para repetir. No digo que no sea un gran artista internacional y esta una de las más importantes exposiciones que hay en Málaga en este momento, digo que no me gusta.

Reflejo de la obra «El verdadero artista…» sobre el cristal de «Aprendí de las ratas la indefensión» de 1988

Palabras. Característicos son sus neones como el que ya he referido el buzo, muchos de ellos con juegos de palabras. El más famoso y uno de sus primeros, es una frase muy rara, una reflexión sobre el arte : «El verdadero artista ayuda al mundo revelando verdades místicas». Una reflexión, dice, sobre si el artista debe hacer pensar al mundo o no en las grandes verdades. Y creo que sé lo que se respondió, otra cosa es que haya sido capaz de llevarlo al arte.

«RAW WAR» (1970) de Bruce Nauman

 El uso del neón muy típico de la época moderna y consumista, le sirve para crear movimientos y jugar con las palabras.  Famoso es el neón en el que se ven como dos personas que se meten simultáneamente el dedo en el ojo («Doble dedo en el ojo II» , 1985), un neón que da mucha dentera.  O la palabra «WAR» de 1970 (Guerra) que se enciende de forma asincrónica formando la palabra «RAW» (Crudo), para decir que la guerra es cruda y que lo primitivo, lo crudo, hace la guerra. Me ha parecido algo menos elaborado que el Guernica, aunque el mensaje sea el mismo. Me abstendré de explicar el neón «Sexo y muerte por asesinato y suicidio» (1985) por si me lee algún menor y porque lo de eros y tánatos está ya muy visto.

«Once Fotografías en color» (1966-1970) de Bruce Nauman

Fotografías. Esto no está en el título de la exposición, lo sé y no lo entiendo, porque sus fotografías si que me han gustado. Bruce Nauman dice en una entrevista que llegó a la fotografía porque era muy mal dibujante. Y no hace falta que lo jure porque hay unos dibujos suyos de varias manos de un nivel muy bajito. Pero las fotos si  son buenas. Con ángulos imprevistos y composiciones muy extremas, los objetos cotidianos parecen sacados de contexto y eso me atrae. Manos sobre espejos, tazas de café derramándose a gran velocidad, pies de barro…. Y todo con un color muy contrastado, viñeteado y con enfoque suave muy cercano a las legendarias cámaras Lomo rusas mucho antes de que se pusieran de moda. Imágenes abiertas a varios significados sin que ninguna de ellas busquen enfadarte o desagradarte (no hay payasos cagando).

«Modelo para zanja, pozo y tunel» (1978) de Bruce Nauman

La idea que rige el arte conceptual de Bruce Nauman, sigue el principio de Duchamp de que todo lo que hace un artista es arte. Idea con la que siempre he estado de acuerdo, que he defendido y defiendo y que tanto bien ha hecho al desarrollo del arte contemporáneo, que tanto amo y disfruto. Pero esto no implica que todo lo que haga un artista tiene que gustarme. Y la obra de Bruce Nauman, salvo algunas excepciones,  no me gusta.

«Cuatro pares de cabezas» (1991) de Bruce Nauman

Igual os preguntáis porque entonces estoy escribiendo este post, ya que suelo ser muy buenista y hablar solo de las exposiciones que me gustan. Es fácil, mi intención siempre es la misma, que la gente que me lee vaya a ver los museos de Málaga. Y con lo morboso que está últimamente el personal, seguro que contando lo irritante y desagradable que intenta ser la obra de Nauman, consigo que se llene el Museo Picasso de Málaga. Eso sí, no me van a volver a invitar a una inauguración en este museo en mucho tiempo. ¡Qué dura es la vida del bloguero dicharachero!

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