Emilia Rebollo, una artista del siglo XIX rescatada por el MUPAM

 


Siempre digo que prefiero hablar más de arte que de artistas porque en general no me produce la misma emoción uno que otro… Pero en este caso gracias al Museo del Patrimonio Municipal de Málaga (MUPAM) he descubierto una mujer excepcional del siglo XIX cuya vida me ha producido mucha mas emoción que su arte, que en pleno siglo XXI ha quedado algo desfasado. Aun así, cuando ves despacio sus creaciones tiene una belleza y una fuerza que trasciende sus formas y materiales. En este siglo las tapicerías y el estarcido ya no se llevan, pero las  personas fuertes e inteligentes que se superan a si mismo una y otra vez están en primera linea, sobre todo si hablamos de una mujer en una málaga decimononica.

Emilia Rebollo

“Emilia Rebollo. Artista malagueña de la tapicería y el estarcido en el siglo XIX” es una exposición muy pequeña (apenas 20 obras) que esta en la sala de entrada al MUPAM. Una pequeña sala que siempre dedican a temas malagueños, que es la razón ultima de este museo y que suelen sorprender con trocitos de historia muy originales como el de esta artista “olvidada”. Voy a contaros primero porque me he enamorado de esta artista, aunque no sea lo habitual de este blog y luego comentare algunas de sus obras.

Emilia Rebollo era una niña humilde de 15 años, del humilde barrio del perchel de Málaga, cuando se casó con un francés afincado en nuestra ciudad que casi le doblaba la edad y que era tapicero de profesión.  Cuando enviudó no había cumplido los 25 años y ya tenia tres hijos a los que alimentar… y aquí empieza su increíble historia. Había aprendido el oficio de tapicería de su marido y heredado su pequeño negocio en el barrio del perchel donde vivían. Tocaba trabajar duro para sobrevivir, pero diez años después había inventado varias nuevas formas de tapizar y había convertido su oficio en todo una forma de arte.  Se definía  a si misma como “Tapicera adornista decorativa” asimilando mucho de lo que los artistas locales estaban realizando alrededor de la Escuela de Artes de San Telmo y usando los textiles de los que las fabricas de Málaga eran pioneras. Sus clientes cada vez eran mas importantes y empezaba a presentarse a exposiciones primero locales y luego internacionales antes de cumplir los cuarenta años.

Detalle de la exposición de Emilia Rebollo

Con cuarenta años y una fama en auge se enamora y casa con un ebanista con taller en la zona de Los Mártires (pleno centro de la ciudad). Y aunque al principio mantienen talleres independientes, en poco tiempo adapta sus tapicerías decorativas llenas de flores secas, semillas y maravilloso dibujos geométricos a los muebles “finos” que hacia su nuevo marido. De aquí son las medallas de oro a la Exposición Universal de Chicago de 1893, a la de París de 1900, sus exposiciones en Barcelona, Brusela, El Cairo o Jerusalén por nombrar las mas relevantes. Sí, no me lo estoy inventando, exposiciones por medio mundo, una mujer que había quedado viuda a cargo de una tapicería de barrio con tres hijos a los 25 años.

Algunos de las medallas ganadas por Emilia Rebollo en exposiciones Internacionales.

Pero no he terminado porque todavía tendría una lección mas que dar de coraje y calidad artística, porque terminado el siglo su mano derecha empezó a  fallar hasta quedarse casi inútil. Cosas de llevar años tirando de las cuerdas que tensan los tapizados, en una época en la que la prevención de riesgos laborales ni se conocía, ni se le esperaba. Pues lejos de deprimirse, decidió reciclarse y pasó a otro estilo artístico completamente diferente que sí podía realizar, aunque fuera con una sola mano . Comenzó a realizar estarcidos, que es poner una plantilla sobre un mueble (o un marco de madera) y pasar pinturas por encima y lacas para imprimir la imagen sobre la madera. A base de una técnica japonesa, que aprendió Dios sabe de donde, aplicaba varias capas de laca y plantillas unas sobre otras,  dando aspecto de dimensionalidad y creando ademas sombras…. que le volvieron a dar medallas internacionales en muchas exposiciones. Acabó siendo nombrada Miembro Titular de la Sociedad Científica Europea, Socia de Honor de la Academia de París de los Inventores… y Miembro fundador del Museo Artístico y Científico de Palestina.

Obras de estarcido de Emilia Rebollo

Estoy convencido que era una mente brillante que destaco en lo que la vida le puso por delante, pero que hubiera destacado en cualquier cosa que se hubiera propuesto. Si miráis la exposición si conocer su vida os parecerán sus obras cosas propias de un anticuario mas que un museo, pero si conocéis su vida seguro que os asombraran cada puntada de tapicería y cada capa de laca del estarcido sobre los muebles. Por eso en esta exposición han destacado con texto en las paredes su biografía y han añadido las medallas y títulos mas importantes de sus exposiciones internacionales, proporcionado al visitante un contexto que da valor a la obra de esta “tapicera” humilde del siglo XIX. Incluso se han traído el catalogo que enseñaba a su clientes sobre trabajos realizados por lo que vemos sus trabajos mas destacados aunque no estén en la exposición.  Deberían de aprender del MUPAM como se monta una exposición moderna algunos museos de Málaga, que tienen mucho mas presupuesto… y  muchas mas ínfulas.

Cuernos de la abundancia de Emilia Rebollo

La exposición ademas de un “pasillo” con las medallas y méritos se componen de una sala con tapicerías y otra con estarcidos, los dos estilos artísticos que desarrollo Emilia Rebollo. Me ha sorprendido ver tapizados metidos dentro de un cuadro y colgados en la pared, pero la verdad es que no es para menos. Destacaría varios cuernos de la abundancia en los que mezcla la tapicería con flores y frutos secos y son de una belleza muy interesantes. Hay que entender que el cuerno de la abundancia es uno de los símbolos del comercio y que Emilia Rebollo realizaba su trabajo en un ciudad llena de burguesía cuya fuente de ingresos era precisamente el comercio.

Catalogo de trabajos de Emilia Rebollo en la exposición del MUPAM

Lo mismo diré de los estarcidos sobre marcos y muebles, muy a la japonesa en los años en lo que la decoración en ese estilo estaba de moda entre la gente pudiente. Adaptada a los gustos de la época, más de un siglo después puede no resultar demasiado novedosa o creativa, pero que en su momento fue causa de grandes premios y alabanzas.  Una exposición pequeña pero muy necesaria, donde lo destacado es el homenaje y el rescate a una artista que debería tener su nombre y su arte escrito en letras de oro en esta ciudad. Una pionera de mujeres emponderadas y hechas a si misma, que le gustaba retratarse con las herramientas propias de su oficio (tijeras y martillos), al igual que los grandes pintores que se retrataban con los pinceles  o los escultores con las gubias. Ella sabia muy bien quien era… los demás la estamos descubriendo ahora. Una exposición muy recomendable.

Nota : Aunque en los libros e Internet aparece como Emilia Rebollo de Fort, añadiendo el apellido de su segundo marido, en esta exposición lo han “olvidado” y yo he hecho lo mismo. No le hace falta.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Marina dice:

    Es una exposición pequeñita, pero que te traslada a los tiempos de nuestras abuelas. Una mujer que hizo de lo que le gustaba un arte, innovando y reinventándose cuando ya no pudo seguir con la tapicería.

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