Exposición Iliazd & Picasso, para los nuevos Picasseños


Es muy moderno tener un nombre «chachi» para los seguidores de una estrella musical concreta, los fandom que les llaman.  Se les dice «Beliebers» a los fandom de Justin Bieber y «Lovatics» a los seguidores de Demi Lovato. Y, aunque parece algo muy del siglo XXI y las redes sociales, quiero recordar que el primer artista-estrella que tuvo un grupo de fans, incondicionales, con nombre propio, fue nuestro genial paisano Pablo Picasso. Alguien empezó a llamar «Picasseños» a la corte de fandom, que en los años 20, se reunían entorno a Picasso a reírle las gracias y beber de su arte. Pintores de la talla de Salvador Dalí, Joan Miró o Joaquín Peinado estaban entre los «Picasseños». No faltaban los escritores de la generación del 27, muy especialmente algunos malagueños vinculados a la revista «Litoral», como José Moreno Villa. Esa presencia de malagueños, a los que Picasso solía acoger de forma especial, hace que la palabra «Picasseño», siempre me ha parecido una mezcla entre Picasso y malagueño. Y eso la hace muy atractiva para malagueños como yo, enamorado tanto de la obra de Picasso, como de esa personalidad de buscador incansable de nuevas metas artísticas. Me declaro picasseño moderno, desde ya.

Frase de Iliazd sobre Picasso (una descripción muy picasseña)

Para los picasseños, la Casa Natal de Picasso es siempre un punto de encuentro y de orgullo.  Mientras que muchos museos de Málaga muestran una gran variedad de temas y artistas, buscando al gran público con exposiciones, a veces, muy comerciales (de las que disfruto como un enano), la Casa Natal tiene una línea diferente y propia. Una línea donde el nivel y la rareza no asusta, donde la temática muy especializada no es problema, y donde Picasso es siempre el centro. La Casa Natal es guarda de la memoria de Picasso, uno de nuestros mayores genios y decana de los museos de Málaga. Se lo toman muy en serio y eso se nota. Y esta exposición, “rara de cojones”, es un auténtico regalo para los picasseños.

Vitrinas Iliazd & Picasso en Casa Natal Picasso

«Iliazd & Picasso. Páginas de arte y vida» es una exposición que muestra la colaboración que hizo Picasso con un buen amigo, de origen georgiano, pero afincado en París, llamado Iliá Zdanévich. Iliazd, como le llamaba todo el mundo, era un ruso de origen georgiano, emprendedor, mujeriego, polifacético y divertido que se codeó con todos los grandes artistas del París de las vanguardias. Iliazd es un completo desconocido actualmente, pero desde hace unos años, y gracias a una gran exposición del Museo Estatal Pushkin de Bellas Artes de Moscú, ese injusto silencio se está deshaciendo. Y digo injustamente porque cuando veáis la exposición, y apenas busquéis un poco sobre la vida de este georgiano, os va a sorprender la genialidad de su arte. Pero, para que conste, era un admirador de Picasso mucho antes de conocerlo en los años veinte (un picasseño por tanto), sin embargo fue en los años treinta cuando se hicieron buenos amigos (Picasso le enseñó a hacer cerámica e Iliazd le pidió ser testigo de su boda, por ejemplo).

Cerámicas y Dibujos de Iliziad

Esta exposición, siguiendo la línea de calidad y especialización de la Casa Natal, se ha centrado en una colaboración muy específica de Picasso con Iliazd: los libros de artista. Básicamente, un libro de artista es un libro cuya edición se concibe como una obra de arte en sí. Ediciones muy limitadas, a veces a sólo una docena, con grabados originales, portadas en pairo o letras capitulares realizadas una a una; los libros de artista son los Cartier del mundo del libro. E Iliazd convenció a Picasso para que ilustrara, con grabados, nueve libros de artistas… y la casa Natal ha conseguido traer un ejemplar original de cada uno de los nueve. Pá caerse muerto.

Plancha y grabado de Picasso para un libro de Iliziad

La mayoría de esos libros tiene muy pocas páginas y, por tanto, pocos grabados, pero, el conjunto, forman una exposición única, original y de un nivel que ha tenido repercusión en medios nacionales e internacionales especializados. Uno de los libros, además, tiene también grabados de más amigos de Iliazd, en concreto, grabados de Chagall, Miró, Matisse, Léger,  Giacometti… no es coña. Iliazd convenció a todos esos artistas para que les grabara una plancha (aguafuertes, punta seca o lo que cada uno quiso), e ilustraran uno de los libros. Y lo han puesto el último de la exposición, para que el postre sea lo más dulce. Y con portada grabado en papiro, para picasseños modernos.

Maestros de las Vanguardias del siglo XX grabando para Iliziad

La exposición presenta, además de los libros, un material expositivo que ayuda a comprender mejor lo que ves, y que adorna y complementa el material. Con una primera parte a modo de introducción, con fotografías y demás para contar la amistad entre Iliazd y Picasso, y, lo más especial, muestran muchas planchas de cobre originales donde Picasso realizó la mordida para hacer los grabados. También hay carteles para las veladas nocturnas de arte ruso, esas que Iliazd organizaba y en las que Picasso colaboró más de una vez. Incluso presentan algunas de las cerámicas realizadas por Iliazd, siguiendo las enseñanzas y explicaciones de Picasso. La verdad es que es una exposición de mucho nivel.

«Afat» de Iliazd con ilustraciones de Picasso

No voy a explicar en detalle los diferentes libros expuestos, ni las planchas, porque para eso, lo mejor, es ir a ver la exposición y comprarse el magnífico catálogo de la misma. Sólo contaré un grabado, el primero del primer libro, para que veáis de lo que estamos hablando. El libro se llama Afat y Picasso realizó dos aguatintas y cuatro grabados a buril. Sólo se hicieron 64 ejemplares de «Afat», un libro de poemas dedicados a la mujer que sufre por un amor desdichado, que es lo que significa la palabra Afat. Picasso realiza en aguatinta la palabra Afat en árabe, y, si os fijáis, es muy plana, como acostada, y con los dos extremos algo elevados (uno muy elevado y otro apenas). Picasso realiza también dos grabados a buril de una pareja, recostados (ella muy triste, desdichada), con los dos extremos elevados en la composición, uno más que otro.  La «sombra» de la pareja, la composición, es curiosamente muy similar, aunque especular a la sombra de la palabra Afat… soy muy picasseño, cada día más.

Uno de los libros ilustrado por Picasso para Iliazd

Termino repitiendo, en forma de síntesis, que ésta no es una exposición de gran belleza: es una exposición de gran rareza. Una exposición de alto nivel, muy especial y especializada, en la que han colaborado el Museo Ruso Puskhin de Moscú (que viene a ser como el Reina Sofía de España), varios museos rusos y franceses, y, sobre todo, colecciones privadas, que es donde están muchos de estos libros tan escasos y raros. La Casa Natal de Picasso es todo un lujo para los picasseños modernos.

PD: Debo a mi amiga Pilar Carreño el descubrimiento de la palabra «Picasseño» (que la define también a ella), que la encontró buceando entre las crónicas sobre los escritores de la generación del 27. La palabra la «inventó» Giménez Caballero, escritor que introdujo el fascismo en España, para denominar de una forma despectiva a los fans de Picasso. Quiero que me llamen picasseño.

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