Muchos fueron los que se acercaban a Pablo Picasso de forma interesada buscando que el genio malagueño les proporcionara promoción, contactos o directamente dinero. Pero hubo un artista, que pudiendo tener todo eso de Picasso por derecho propio, nunca lo pidió. Me refiero a su sobrino Javier Vilató (hijo de su hermana Lola) que creía en su propia valía y pudiendo tirar de apellido prefirió tirar de creatividad y esfuerzo, haciéndose por méritos propios un lugar destacado en la historia del arte del siglo XX. En noviembre de 2021 hizo cien años de su nacimiento y la Casa Natal de Picasso en colaboración con cuatro museos más, ha organizado una macro-exposición de esas que no se olvidan… y que nadie se debería perder.

«Vilató. 100 obras para un centenario» es sobre todo una retrospectiva por las distintas etapas del artista, abarcando obras desde la infancia de este niño prodigio, hasta prácticamente el año de su muerte. Planteada con cinco sedes, el grueso de la exposición es la sala temporal de la Casa Natal de Picasso donde se recogen cerca de 70 obras. Las otras sedes, que completan la cien obras, son el Centre Pompidou de Málaga, el Museo del Grabado Español de Marbella, el Museu Picasso de Barcelona y la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Almoradí (Alicante). Todas estas sedes vinculadas con la vida o la obra del artista barcelonés.

Aunque soy poco de rodeos y mucho de ir al grano cuando hablo de una exposición, en este caso merece la pena entender el contexto de donde nació y se crio Javier Vilató, para entender el recorrido por la obra y su vida que es lo que nos propone la Casa Natal y el resto de sedes.

Javier Vilató es hijo de Lola Ruiz Picasso, la única hermana que tuvo Picasso que llego a la edad adulta (su hermana Conchita muere con 14 años). Lola se caso con un neropsiquiatra bien situado económicamente en la Barcelona de principios del siglo XX y para cuando nace Javier Vilató, su tío Pablo Picasso es ya el gran rupturista de la historia del arte que todos conocemos. Poco después de nacer Javier, la abuela María Picasso queda viuda y se traslada a la casa de Lola, llevando consigo cientos de lienzos de la primera etapa de Picasso (incluido algunas de las mejores obras de la etapa azul y rosa y muchas obras cubistas). Y con la abuela María en casa, las visitas de Pablo Picasso se hicieron frecuentes a la casa familiar en Barcelona, con todo lo especial que podría ser esta circunstancias en la vida de un niño.

Con lo explicado, a nadie le parecerá raro que varios hijos de Lola quisieran ser artistas. El puchero tenia todos los ingredientes para que, cocinado a fuego lento, diera un caldo maravilloso. Pero ¿no faltara lo fundamental? No, no me refiero a la carne del puchero, a ver si la metáfora se me va a ir de las manos, me refiero a las aptitudes artísticas… Pues así empieza esta exposición de la Casa Natal, con una obra de Javier Vilato de cuando tenia diez años («Nature morte» 1932) que demuestra que aunque las circunstancias le fueron especialmente favorables, ya desde niño tenia una ángel y ese «noseque» que caracteriza a los grandes artistas.

Luego la vida le depararía una guerra civil, un campo de prisioneros francés y un pelotón de castigo franquista que no le quito ni una coma de la chispa, la creatividad y el genio que le acompañó toda su vida y que muestran de una forma muy evidente en esta exposición. Un genio y una creatividad, que aunque innata igual que la de su tío Pablo Picasso, fue desarrollada y pulida a base de mucho trabajo y esfuerzo como también lo hiciera el genio nacido en la Plaza de la Merced. De raza le viene al galgo… pero después hay que trabajárselo.

La exposición va por orden cronológico, desde las primeras obras de juventud, donde bebe de las influencias de las vanguardias presentes en Europa, hasta los últimos años donde retirado a una casita rural en Almoradí tiene un universo y una plástica muy persona y propia. Y debo decir que una de las cosas que mas me ha enamorado siempre de la obra de este genial artista es que pasó por muchos periodos donde desarrollo técnicas diferentes y estilos muy espeiales con bastante soltura y calidad. me encanta cuando un artista es capaz de tener una época surrealista, otras puntillista y otras cubista, sin mermar ni un ápice su calidad en cada uno de los estilos y técnicas. Y ese fue Javier Vilato y esa es esta exposición comisariada por su hijo Xavier Vilató, que también es artista.

La primera sala es un buen ejemplo de esa capacidad de evolucionar en técnicas y estilos. En ella veremos un par de obras cubistas, de su época de juventud en la que viajó a París a terminar de formarse . Tras ella cuadros influenciados por el modernismo catalan donde destacaré el retrato titulado «La camisa de hombre» (1945). Mirad solo como esta hecha la camisa, a base de trazos grueso y colores fríos, azules, rosas, violetas creando las sombras y los pliegues… es maravillosa. También esta la post guerra y los campos de prisioneros con obras oscuras, casi abstractas, llena de cruces y estrellas. En todo ese tiempo su tío Pablo Picasso ,con el que se llevaba muy bien, fue una referencia como lo fue para todos los artistas de su época, pero nada más. Ni dinero, ni trafico de influencias ni el uso de un apellido que por lo demás no tenia… Javier Vilató se gano su carrera a base de demostrar su valía.

Terminada la II Guerra Mundial se ira definitivamente a Paris hasta su retiro y allí desarrollara toda su obra. Obras de rasgos cubistas, con dobles rostros a veces con densos colores y otras con un blanco solo roto por el perfil de las figuras que representan de forma sutil, casi como fantasmas a la luz del sol. Podemos ver un par de obras con color y composición muy cercana a lo que fue el fauvismo, siempre con el rasgo diferenciador de un artista que aunque mezcla estilos el retrato es su gran tema. Buscad cuatro obras de pincelada corta, rápida, con una gran dificultad técnica que podrían encuadrarse en el puntillismo, dejando espacios vacíos y fondos difusos como en el surrealismo. Esas tres obras muestran el dominio de un artista genial con el pincel, con los colores quebrados y con las composiciones difíciles. La verdad es que esta es una exposición de mucho disfrutar.

Aunque Vilató nunca se aprovechó de Pablo Picasso, ni para vender ni ganarse la vida como artista, fue quizás el sobrino que mas le visitaba y tenia relación con el. En 1947 jugaron a hacer un cuadro entre ambos similar a como se juegan las partidas de ajedrez por carta. Picasso escogió un lienzo y comenzó un bodegón, Javier se lo llevo luego a su taller y lo continuó para devolvérselo a su tío unos días después cuando volvió a visitarlo… y vuelta a empezar. Esa obra de titulo «Naturaleza muerta» (1947) firmada por «Javier Vilató y su tío» (ni siquiera aquí usa el apellido de Picasso) podemos también verla y disfrutarla en esta exposición. Es divertido e interesante intentar averiguar que partes podrían estar pintadas por uno y cual por el otro. No es fácil, ya os lo digo.

Tras el puntillismo se inicia una etapa hacia el surrealismo, con imágenes alargadas y deformadas pero sin apartarse demasiado de la figuración, con colores extremos y movimientos muy ondulantes. Hay una obra toda roja titulada «Femme á lalumette» (1969) que me tiene enamorado por la capacidad de conseguir una iluminación extrema, la de la cerilla, usando solo matices de un mismo color. Es brutal. Como enamorado me ha dejado tres retratos de su segunda mujer, Marianne Vilató que estuvo en la inauguración y fue tan amable de posar junto a ellos para todo el que se lo pidió. Dicen que Javier era un optimista empedernido, divertido y vital y su obra rebosa esa fuerza y esa vitalidad.

La ultima sala de esta exposición coincide con su ultima época donde, retirado a Almoradí, realiza una serie de obras muy oníricas, con seres inventados mitad animal mitad escultura o signos, con una trasformación de elementos que lo hace único. Una de las obras mas importantes de esta ultima época es el cuadro «Couple espagnol VI» (1982) que también podemos disfrutar en esta exposición. Como especial fue su interés por la escultura y la alfarería también es estos últimos años que igualmente veremos en esta ultima sala. Una etapa quizás mas rara que las demás pero que simplifica elementos, colores y rasgos hasta hacer indiferentes imagen y signo, objeto y simbología, significante y significado. En mi opinión es la etapa mas compleja, pero también la mas personal e identificativa de su obra y de su visión del mundo.

Javier Vilató tiene obras en los principales museos del mundo de arte contemporáneo (Reina Sofia de Madrid, Pompidou de Paris etc) aunque curiosamente en nuestra tierra no es muy conocido. Esta exposición es el momento ideal para acercarse a un artista muy especial, diverso y creativo que tuvo la suerte de nacer y crecer rodeado de obras de Picasso y la virtud de vivir y morir con obra y nombre propio brillando en la historia del arte. Una de las grandes exposiciones de Málaga del momento sin duda y uno de lso grandes artistas españoles del siglo XX.


PODCAST PARA CADENA SER MÁLAGA

Si eres de los que le gusta escuchar más que leer, puedes escuchar aquí estas líneas un podcast recomendando la exposición de Javier Vilató, que hice para la cadena SER unos días después de la inauguración de la misma en Noviembre de 2021:


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