La mayor exposición de Pedro de Mena jamás montada


Le llaman el Bernini español como para halagarle, pero si Pedro de Mena hubiera trabado el mármol en vez de la madera y en esta bendita tierra fuéramos de otra manera… seria, a Bernini, a quien llamarían el Pedro de Mena italiano. Y no estoy exagerando porque sea malagueño, porque Pedro de Mena era granadino (y yo además huyo de los localismos). Bueno, granadino y malagueño porque de sus 60 años, vivió 30 en cada ciudad. De hecho firmaba a veces como Granadino en Málaga (Granatensis Malacae), y éste precisamente es el nombre de la exposición recién inaugurada en el Palacio Episcopal de Málaga, que según anuncian, es «la mayor exposición jamás montada sobre este virtuoso escultor barroco»... Y no es publicidad, es la verdad.

Vista del Palacio Episcopal de Málaga durante la Exposición Pedro de Mena

«Pedro de Mena. Granatensis Malacae» es una exposición muy buena y esta muy bien montada. No puedo decirlo más claro. Incluso me ha sorprendido de lo muy buena y bien montada que está, porque el Palacio Episcopal de Málaga suele ser bastante irregular en cuanto a calidad a la hora de montar sus exposiciones. Pero esto es otra liga, otro nivel, un salto cualitativo que se ha notado hasta en el catálogo. Para empezar han recopilado 63 obras, lo que es una auténtica barbaridad para un escultor con obras tan repartidas por todo el mundo. Además, no son obras menores, pues entre ellas están las cuatro o cinco reconocidas por todos los expertos como las mejores de Mena de todos los tiempos; incluida una obra de las «no prestables»  del Museo del Prado, la Magdalena Penitente (señal de que ésta se considera una exposición Blockbuster).  También han restaurado 25 de estas esculturas especialmente para esta exposición. Todo muy bestia, todo muy espectacular, todo muy barroco.

Pedro de Mena nació en una familia de escultores. Su padre Alonso de Mena tenía uno de los talleres de escultura más importantes de Granada, y les enseñó el oficio a todos su hijos, pero era Pedro el que más destacaba con diferencia. Cuando su padre falleció (tenía Pedro de Mena apenas 18 años), nuestro «Bernini español» siguió adelante con el taller y con lo aprendido… hasta que el universo conspiró para que uno de los grandes artistas del barroco, hermano de pincel de Velázquez en Sevilla y Madrid, llamara a la puerta de Pedro de Mena. Me refiero a Alonso Cano que, escapando de una acusación de asesinato en Madrid, vuelve a su Granada natal y decide no montar taller, sino asociarse con Pedro de Mena y trabajar en el taller de este.


Imagen enlazada desde la web de la Catedral de Málaga

Durante 6 años Pedro de Mena aprendió y asumió todas las novedades, técnicas y trucos de uno de los grandes del momento… y entonces ocurrió una oportunidad única: salió a «concurso» terminar la sillería del coro de la Catedral de Málaga, cuarenta esculturas a realizar, por un buen dinero a los que Pedro de Mena no hacia ascos y envía dos maravillas que, por supuesto, le hacen «ganar» el contrato. Tenía 30 años. Los siguientes treinta años hasta su muerte en Málaga, es pura poesía barroca en madera policromada. Y lo puedes comprobar en esta exposición.

La exposición está dividida por temas y no por fechas, lo que permite apreciar, dentro de cada tema, sus cambios de estilo, sus mejoras, sus innovaciones etc. Si hay algo en lo que destaca Pedro de Mena es su naturalidad en los gestos, la calidad de su talla (la ropa parece ropa de verdad con textura y todo), nunca repite una imagen (siempre incorpora algo diferente) y sus expresiones, increíbles, lo mismo para una Dolorosa que para una Virgen de Belén cambiándole el pañal al niño. Estas expresiones son algo espectacular, tanto para la tristeza, como para la felicidad, tanto para un niño Jesús dormido como para un San Francisco zombi. Y no es broma, que esculpió, en varias ocasiones, la visión que tuvo el Papa Nicolás V (un antifranciscano) al visitar la cripta del Santo en Asís,  con intenciones poco claras. San Francisco le dio un zasca apareciéndosele de pie, incorrupto, con la capucha puesta y dos llagas de cristo. El zasca fue tan histórico que los franciscanos encargaban esculturas de esta visión continuamente, considerándose la mejor de todos los tiempos, la que hay en la Catedral de Toledo… y que ahora está en esta exposición de Málaga.

Imagen enlazada desde el periódico «Málaga hoy»

La exposición comienza contando un poco la historia del Granadino en Málaga, para sumergirte enseguida, en una gran sala con nueve inmaculadas a cada cual más importante e imponente (algunas jamás se habían expuesto al público). Mirad bien cómo consigue que el manto caiga sobre un brazo, o los dos, de algunas imágenes, como pinta hasta el camisón que asoma por las mangas, o cómo esculpe el pelo recién peinado de la virgen. No es sólo que sean deliciosas, es que te dan ganas de tener fe, pues son imágenes para quedarte extasiado.


Virgen de Belén de la catedral de Granada

Y si las Inmaculadas gustan, la dulzura y belleza de las Vírgenes de Belén con el niño durmiendo o quitándoles el pañal (que es la siguiente sala ya en la planta alta), ni te cuento. O el niño jugando de la mano de San José, entre sus brazos y acariciando su barba. Tengo que decir que estas son las imágenes que más me han sorprendido, pues conozco bien sus Dolorosas y sus Ecce Homo, pero la dulzura, belleza y ternura, que consigue mostrar Pedro de Mena con esta imágenes «familiares», no las tenía apenas vista. Sólo he de añadir que en esta sala, hay imágenes restauradas y otras que sus propietarios han decidido que no las restauren… una pena porque las diferencias son muy evidentes y la oportunidad era única.

Imagen enlazada desde el blog «Yo soy mujer»

Y lo que todo el mundo está esperando : las parejas de bustos de Dolorosas y Ecces Homo. Y digo parejas porque era muy frecuente que las encargaran juntas, para oratorios privados y pequeñas capillas. Conservándose aún hoy muchas de estas «parejas», que se exponen en esta sala, contando en total cinco de ellas absolutamente brutales en fuerza, tristeza y belleza. Cinco parejas y otros bustos no emparejados, contando en total 13 Dolorosas (o Soledades) y 10 Ecces Homo, en una sala con una luz indirecta, que sale de la base de las vitrinas y del techo, que hace espectacular lo bien que se ven las imágenes. Imágenes de Ecce Homo con espinas clavadas (algunas hasta en la cejas), con hilos de sangre que siempre se unen en la base del cuello (recordando al dogal los que no lo llevan), con hematomas en el pómulo izquierdo (de un puñetazo), latigazos más antiguos (ya con hematomas) y otros más nuevos (aún sangrando)… son la imagen de una tortura y no lo camufla. Todos diferentes, todos asimétricos, todos increíbles.


Imagen enlazada desde el blog «Yo soy mujer»

Poco que decir de las Dolorosas (cuando tiene lágrimas) o las Soledades (cuando ya no le quedan lágrimas que llorar), más que les miréis a los ojos. Y luego mirar la ropa… porque es madera. Todas vestidas con túnica roja (algunas con camisón blanco debajo), sobre la que pone velo blanco y termina cubriendo con manto azul. Y aunque en las imágenes más pequeñas el manto azul está superpuesto, en las más grandes es una única talla, un solo bloque de madera, trabajado hasta el más mínimo detalle y policromado, para dar unos efectos de claroscuro absolutamente maravillosos. Y aún queda lo mejor o varios de lo mejor…

Tras las parejas mencionados, en una sala montada de forma muy especial y efectista (que no contaré para no hacer spoiler), un crucificado y una dolorosa de la Catedral de Málaga. Dos esculturas que, recién las han restaurado y acercado (suelen estar en capillas diferentes aunque se hicieron para mostrarse juntas),  se han descubierto policromías escondidas por repintados del siglo XIX, absolutamente espectaculares. Las manos de esta dolorosa, el movimiento de su ropa, junto con la cara del crucificado es, para mí, de lo mejor de esta exposición. Y no digo lo mejor porque aún falta, en una sala cercana y muy especial, la que se considera la escultura que cambió el barroco en España : la Magdalena penitente.

La Magdalena Penitente del Museo del Prado

La Magdalena Penitente es una escultura que Pedro de Mena hizo para la Casa Profesa de la Compañía de Jesús de Madrid, al poco de terminar la sillería de la Catedral de Málaga. Estaba en su mejor momento y sabía que la imagen sería venerada en un lugar muy importante de la capital del reino, a la vista de todos los jesuitas que iban y venían a lo que era su casa madre… y reventó el mercado de la escultura barroca. Literalmente, fue considerado el barroco en toda su plenitud, el ejemplo a seguir por cualquier escultor que quisiera vender algo en España. Su pose volcada y expresiva, la mano en el pecho, la naturalidad de su carnadura y, sobre todo, el vestido de esparto tallado y pintado cuadradito a cuadradito (hasta parecer real) lo hicieron famoso, muy famoso. Es tan importante esta escultura que está adscrita al Museo del Prado, y rara vez sale del Museo Nacional de Escultura de Valladolid donde se expone habitualmente… pero ahora, está en Málaga. Y además, expuesta en una sala independiente, de una forma tan especial, que quienes ya la conocían, la han redescubierto aún más expresiva y detallada que nunca. No os mostraré imagen de esta sala porque creo que merece la pena encontrarla de golpe, tal como lo ha pensado el comisario de la mayor y mejor exposición de Mena de la historia… ésta exposición que les estoy contando.

Imagen enlazada del blog «Domvs Pvcelae»

Todavía quedan un par de salas, como un epílogo épico con esculturas de diferentes santos, de las que ya he comentado el San Francisco de Toledo. Como la mayoría son monjes con votos de pobreza, se quería reflejar que las ropas estaban hechas a base de parches de diferentes tejidos ya usados. Y aquí también lo peta Pedro de Mena, porque esculpe y pinta cada parche de forma «independiente», hasta que parece más real que si hubiera puesto un hábito de verdad a sus esculturas. Destacar además una de los mejores obras de Pedro de Mena que hay en la provincia de Málaga, el San Francisco del Museo Ciudad de Antequera que es una de sus piezas estrella y rara vez sale de su museo… y también está ahora en esta exposición del Palacio Episcopal de Málaga.

Imagen enlazada desde la web de la Catedral de Málaga

Como traca final de una exposición extraordinaria, aconsejo antes o después de verla, entrar en la muy cercana Catedral de Málaga para ver las 42 esculturas de Pedro de Mena de la sillería del coro.  La entrada a la Catedral esta incluida con en la entrada de ésta exposición, como si fuera una sala extra de la misma. Hasta en eso han demostrado que ésta es una exposición histórica, muy grande y muy barroca…  en todos los sentidos.

Nota : En esta ocasión las fotos no son originales porque en esta exposición solo se permitió hacer fotografías en la inauguración, a la que los editores de este blog no estuvimos invitados.

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