Los que visitan los museos con frecuencia saben de sobra que la diferencia entre ver arte en un libro y verlo en directo es la misma que la de darte una ducha en la mili o bañarse en el Caribe. Y que conste que ni he hecho la mili ni me he bañado en el Caribe. Pero como vivo en la ciudad de los museos, se muy bien la sorpresa que produce ver el arte en directo. Sobre todo el de grandes artistas internacionales, que a priori crees que no te van a gustar por lo que has visto en los libros (o en el móvil), y del que te acabas enamorando. Esto me ha pasado con Miquel Barceló, uno de esos artistas de los que todo el mundo habla con palabras muy raras, muy largas y muy esdrújulas… pero cuya obra es mucho mas sencilla de entender y disfrutar de lo que la mayoría piensa. Y tiene una gran exposición en el Museo Picasso de Málaga.

«Cerillas» (2015) Miquel Barceló

«Miquel Barceló, Metamorfosis» son cien piezas de este artista mallorquín de los últimos años, dividida en dos grades grupos : cerámicas y acuarelas. Un artista que no aguantó mucho tiempo las clases de bellas artes y prefirió aprender viajando por el mundo. Era un joven rebelde pero no tonto, porque empezó el viaje por Paris y la obra de Picasso. O mejor dicho, recorriendo los lugares en los que vivió Picasso, para empaparse de sus vivencias tras empaparse de sus obras. Y esa es una característica muy de Barceló, su obra tiene la forma y el sabor del lugar donde viaja, de a luz y los colores de los lugares, del alma de los pueblos que recorre. Y viaja mucho.

Si eres de los que hablas con palabras muy raras cuando hablas de arte, puedes saltarte este párrafo porque sguro que ya lo sabes todo sobre Barceló… A los demás, les contaré que Barceló es un enamorado de la naturaleza, del mar y de los pueblos primitivos. Suele bucear buscando cuevas submarinas y ha visitado todas las cuevas prehistóricas que ha podido , desde Altamira hasta cuevas perdidas de áfrica o la india . En esos lugares se queda a vivir con pueblos primitivos estudiando su cultura, su arte y su técnica. Barceló coge todos esos elementos sencillos (que no simples) como son el mar, las cuevas y las culturas antiguas y las transforma en arte contemporáneo… ese es Barceló. Mejor dicho, su obra. Una metamorfosis del arte antiguo en arte contemporáneo dando un salto en el tiempo, un gran salto.

Barceló utiliza la arcilla, la humilde arcilla que usan todas las culturas mas antiguas, y de una jarra para el agua o lebrillos para hacer de comer, sacar un pez, una planta o un fruta herida. Unas veces pinta las cerámicas y otras las deja desnudas. Tu no sabes lo que ves a lo lejos, puede parecerte una amasijo de formas…. hasta que te acercas y aparece la imagen, parece la ora. Parece fácil de decir y simpe al verlo en una foto, pero cuando ves esas obras en directo tiene muchos matices. Esas arcillas guardan un gran equilibrio dentro de sus formas tan «deformes». Obras que completa con el fuego de hornos antiguos de madera carbón que ha adquirido en su tierra mare. Como siempre se ha hecho.

Tiene mucha belleza esas formas tan imperfectas, que en parte ha decidido Barceló y en parte ha decidido el horno que transforma la materia. Del barro a la cerámica, de la tierra al museo, como antes, como siempre. Barceló es un artista primitivo que ha nacido en el siglo XX.

En directo sus obras sangran y pinchan o son dulces y suaves. Buscad una cerámica que es un pez raya y veréis lo dulce de sus curvas. O una jarra con hojas de chumbera y una mascara primitiva, frente la cual podréis admirar un cántaro herido, partido por la mitad con un interior rojo que recuerda a una granada abierta. Sin palabras raras, arte primitivo, en vivo y en directo, trasformado y actualizado a las formas contemporáneas, donde se dicen muchas cosas con pocos elementos.

Y esa solo es una primera parte de a exposición, en la que además hay varios cuadros que me han dejado muy sorprendido. Buscad un lienzo que le ha dado volumen para que parezca los relieves de una cueva, en los que ha pintado bisontes o cabras, con un material que simula incluso la piel de esos animales. Ya os he dicho que le gustan las cuevas, pero hacer en lienzo una interpretación moderna de las pinturas rupestres solo se le puede ocurrir a un tipo genial wxperto en ellas. En estos lienzos vemos además algo muy característico también en su obra, me refiero a que lo mismo usa tierra que papel o cenizas para completar cualquier lienzo o escultura. Es un loco experimentando con materiales de todo tipo hasta que tras sus manos adquieren categoría de arte . Otra vez la metamorfosis.

Pero esta exposición tiene una «segunda parte», una gran sala con acuarelas. El nombre de la exposición tiene que ver no solo con su forma de crear, sino también expresamente con que Barceló ilustró una versión de la Metamorfosis de Kafka hace unos años de los que se exponem parte de sus dibujos originales. Una pared llena de verdaderas joyas, a cada cual mas diferente e interesanete con la idea del hombre que se tranformo en monstruo.

Pero hay más, porque ultimarte ha viajado mucho por la India y se ha traído en sus cuadernos vivos colores de mujeres que danzan, dragones chinos que escupen fuego o ríos de peregrinos que se desplazan en silencio por sus lienzos. Maravillosas sus grandes acuarelas y varios cuadernos de dibujo donde los humanos se transforman bajo sus pinceles en naturaleza, vegetal y animal. El ritmo y color de estas acuarelas cuando las ves sin los filtros de un ordenador, un móvil o un libro, solo puede sorprenderte y llevarte a lugares lejanos. Su obra te invita a viajar, a transformarte, a danzar en esta difícil época que nos ha tocado vivir. Si puedes, tienes que viajar al Museo Picasso de Málaga a ver estos viajes, a disfrutar en directo de Miquel Barceló, ni te imaginas lo que vas a disfrutar.

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