Picasso vuelve a Málaga, con su amigo Arias (2 de 2)


Me ha parecido tan importante y sobre todo tan interesante la exposición «Exilio y nostalgia» en la Casa Natal de Picasso, que he hecho dos post y este es el segundo (el primero está AQUÍ)

Entrada a la exposición

Esta exposición, es la colección de recuerdos que Eugenio Arias guardo de su amigo Picasso, porque las considero demasiado personales como para tratarlas como obras del arte. Y aunque hay dedicatorias, sobres y otros pequeños fragmentos de vida, (así como algunas colecciones de grabados de Picasso), el plato fuerte de la exposición es un libro «tuneado» por Picasso y una «colección» de hojas del periódico ABC, que Picasso lleno de pequeños dibujos. Y es el plato fuerte porque son obras que hasta la muerte de Arias no se conocían, y hasta la fecha no se habían fotografiado nunca y nunca habían formado parte de exposición o catalogo, hasta que han entrado por la puerta de la Casa Natal de Picasso.  Eso es entrar por la puerta grande.

A los picasseños y otros enamorados de la obra de Picasso, se nos han «abierto las carnes», de pensar que íbamos a ver nuevas obras del genio, completamente desconocidas hasta la fecha. Pero aviso a los no enamorados, que lo que van a ver son unos pocos «dibujitos» sobre papel de periódico y similar. O al menos eso parece, porque si me dejáis que os lo enseñe con mis ojos, mejor dicho, con mis palabras, a lo mejor resulta que son algo más.

Empezare con el libro que yo llamo «tuneado» porque además de su belleza, es una pieza clave en la relación entre Picasso y Arias. Se trata de un ejemplar del libro” Picasso. Dibujos y Escritos», editado por Camilo José Cela en 1961, que en su origen constaba de 7 páginas de poemas escritos por el propio Picasso y 11 dibujos. Pero este ejemplar que tenía Arias, a diferencia de los otros 265 que se vendieron por la editorial, no está firmado, porque seguramente era el del propio artista (Picasso solo firmaba sus obras cuando las vendía). Este ejemplar fue el regalo de Picasso a Arias en su cumpleaños, pero antes de regalárselo, hizo lo que hace una de mis hijas en el día del padre, se encierra en el cuarto y se tira dos tardes creando un regalo “personalizado” con letras de molde, dibujos graciosos, frases especiales y mucha purpurina. Y aunque mi hija no es Picasso, y el genio nunca uso la purpurina en sus obras,  el ejemplo me sirve para decir que esto solo se hace con las personas de la familia, con los seres queridos y especiales. A los demás, se les compra algo bonito y ya está. Sin embargo, uno de los hombres más ricos de Francia en ese momento (podía comprar cualquier regalo bonito y salir del paso), uno de los hombres más ocupados, famoso y más que valorado por «sus dibujitos»,  se paró unas horas o unos días y personalizó un regalo para Arias. Esto demuestra lo que Arias era para Picasso, la amistad y cercanía, la familiaridad que ahora estamos descubriendo en esta exposición.

Picasso personalizó para Arias con rotuladores en 1966, muchas de las ilustraciones del libro, que él mismo había creado en 1961. Con trazos de colores, filigranas, nuevas figuras y otros elementos, El genio, cambio incluso el significado e identidad de algunos de estas ilustraciones con esos pocos trazos. Tanto es así, que en Casa Natal le han puesto nuevos nombres a algunas de estas laminas, identificándolas no como versiones, si no como nuevas obras picassianas que deben sumarse al extenso catálogo del malagueño. Pondré el ejemplo, de una ilustración de dos desnudos femeninos sobre una cama, una sentada y otra acostada, a los que Picasso añadió un par de viejos en una ventana y también enfatizó con rotulador zonas de sombra. De dos mujeres descansando, se ha trasformado en una versión de la leyenda de Susana y los viejos… alucinas. Esta lamina ha quedado detrás de una de las que están expuestas y la cuento para que se sepa que hay mas de lo que se ve que ya es una  maravilla. La genialidad de Picasso en estado puro, para su amigo el “barbero”.

El «Hombre Barbudo» en la exposición «Exilio y Nostalgia»

Y para sorpresa y belleza, también en el libro “Picasso. Dibujos y Escritos”, el llamado «Hombre barbudo», un retrato realizado por Picasso en una de las portadas con varios rotuladores de colores. Siguiendo la línea de que es un regalo de cumpleaños para un barbero, Picasso creo todo un rostro con líneas tipo rizos, como si fueran cabellos cortados de una barba. Y rizo a rizo, con 6 rotuladores de colores, fue creando la piel con el rosa, los bordes y labios con el rojo, las luces con el verde clarito, la sombra con mezclas de varios colores…. así hasta crear un rostro muy bien modelado, con profundidad y con una perspectiva perfecta.  Solo con rotuladores de colores y haciendo rizos. Una verdadera obra maestra, muy diferente a la mayor parte de su producción. Un regalo muy personal y especial, para agasajar al que Picasso consideraba una persona muy especial, su amigo Eugenio Arias.

Dos hombres barbudos…

Y ahora coge tu los rotuladores de colores de tu hijo y copialo…. es fácil, solo es un dibujito.

Vamos con el segundo “plato fuerte” de este tesoro entre dos amigos. Se trata de 67 hojas del periódico ABC ( cuatro de ellas dobles) con dibujos de Picasso. Se entiende que a pesar de lo muy republicanos que eran los dos, compraban el ABC (monárquico) porque era el único periódico español con buena crítica taurina que llegaba a Francia. Se entiende, que leían la crónica juntos y discutían de toros y que se pasaban el periódico el uno a otro y de ahí surgieron estas pequeñas maravillas. Aunque no se sabe cierto, porque hasta la muerte de Arias, nadie sabia de la existencia de estas obras que ahora se pueden ver en Málaga expuestas al publico por primera vez en la historia . Lo único cierto,  es que durante casi diez años, Arias guardo hojas sueltas de la página taurina del ABC, con pequeños dibujos de Picasso por diferentes partes de la página, en las que con frecuencia se ve escrito “para Arias” con la letra de Picasso.

Entiendo a la gente que le gusta el chocolate, esos que se sientan y se comen media tableta de un tirón. Pero estaréis conmigo que a veces, un pequeño bombón belga, tiene una riqueza de matices que merece mas la pena, que una tableta entera de chocolate de marca blanca. Pues esto es lo mismo. Me imagino a Picasso discutiendo de la ultima espantá de Curro Romero, los quites del Pepe Lillo o de la gallardía de Machaquito. Y mientras reían, puteaban a Franco y contaban chistes verdes, Picasso que no podía estar sin dibujar, reflejaba esas verónicas, esa galantería del paseo con el capote y esa noble estampa del picador, con el primer rotulador que tenia a mano. Obras sin ningún interés artístico como tal, ni comercial, sin búsqueda de innovaciones, ni ruptura de las normas. Dibujos por diversión, por plasmar con sus manos lo que su mente imaginaba o su amigo Arias le leía. Y en estos pequeños dibujos hay un artista que pocos conocen, un artista que se ha quitado el maquillaje para hacerse un selfie, un artista en estado puro, que sabe reflejar de un solo trazo la embestida de un toro, casi de forma automática. Estos dibujos reflejan 70 años de oficio de uno de los pintores mas importantes de todos los tiempos. Y ahora lee mis labios VEA-VERLA.

Hay en una pagina con 3 toros dibujados en una dehesa, como tumbados, con perfiles perfecto, con sombras y luces, que les ves hasta la actitud de tranquilidad. Y de un solo trazo. Hay un torero con la capa recogida, de lado, con el porte mas imponente y noble que he visto nunca. Hay un torero a la carrera, perseguido por un toro, con el capote al viento, en un dibujo de gran dinamismo con solo un garabateado. Hay toreros mirando a lo lejos al toro, al que con solo dos trazos y un hueco ha conseguido que le veas una cara, de las que dan miedo. Hay un toro , andando de frente hacia el espectador, iniciando la carrera, noble, gallardo, mirando hacia un lado. Con solo un borrón y dos lineas finas. Todos con rotulador, de unos pocos trazos, muy pequeños, consiguiendo que no se le corra la tinta sobre el papel de periódico con lo difícil que es eso.

Cucarachas, toros, picadores….

No todos tienen la misma fineza y calidad, pero hay verdaderas joyas. Y entre medio, algunas bromas, como una pagina donde hay un anuncio de un pintor que elimina cucarachas, con una pintura insecticida, y el gracioso de Picasso, que también era pintor, ha pintado cucarachas en el reverso acercándose al anuncio. O como jugar con un anuncio de botas, que parece que le esta dando un puntapié a un toro. Y también algunas cosas mas serias, como una pagina con una corrida entera, con su toro, su torero y su picador, con los colores de la república…. exilio y nostalgia, pocas veces he visto un titulo mejor puesto a una exposición. En total nos 100 dibujos nunca vistos de Picasso. En serio, lee mis labios VE-A-VERLA.

Creo que voy a terminar este doble post aquí, porque aunque también se exponen unos grabados interesantes, en especial  la serie de grabados «Tauromaquias de Picasso», una serie maravillosa de la que la Casa Natal de Picasso no tiene ningún ejemplar (ya nos gustaría) aunque si el Museo de Málaga. Lo dicho es suficiente para que mis lectores entiendan la potencia y la importancia de esta exposición. Una exposición en la que se muestra el Picasso mas intimo, el que le gusta estar entre amigos charlando, el dibujante que se entretiene con un rotulador de una forma casi infantil, el republicano que en la nostalgia y el exilio mira a los ojos de las personas y no a su condición social. Ese Picasso vuelve a su casa natal, gracias al buen hacer este «pequeño» museo, que ha sabido ganarse la confianza de la familia Arias, como el propio Arias se gano en su momento la confianza de Picasso. Ve a verla.

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