“Sumida en el sueño” (Felix Revello de Toro)

Es una musa sin lugar a dudas, quizás un ángel o un hada dormida… pero también es una mujer. Este cuadro que culmina la visita al  Museo Revello de Toro por estar al final de su ultima sala es la obra favorita del artista y no le falta motivos. Revello pinta una mujer dormida que es el momento mas dulce de una persona,  un momento de tranquilidad que acentúa con la falta de elementos , solo un camisón, unas sabanas y unos zapatos de tacón. Es una musa pero también una mujer.   La suave belleza que ha conseguido reflejar en el rostro lo acompaña al pintar un camisón y unas sabanas como de seda o satén que percibimos muy suaves también. Casi un blanco y negro si no fuera por la piel de la modelo que esta realizada con tonos muy pálidos casi blancos, lo que haces que te centres en ella, en su piel y que recorras el cuerpo dormido a todo lo largo del cuadro. Es una musa y también una mujer, la mujer del pintor Felix Revello de Toro.

Este cuadro  esta realizado en 1989 y tiene todas los elementos pictóricos en los que ha destacado destacado Feliz Revello de Toro durante su carrera en sus cuadros de mujeres: los blancos , la luz y la transparencias. Pues aunque Revello sea un pintor de retratos, de personalidades del deporte, la política e incluso reyes, en este museo de su colección particular aparece como un mago de la luz y las transparencias. Descubrimos transparencias ejecutadas con gran maestria y credibilidad  en la ropa, tanto en la zona del pecho como en las piernas con la piel matizada por la tela y la luz. Ademas con mucha elegancia, insinuando sin mostrar, sensual y a la vez dulce y tierna. Y con esos blancos que parecen imposibles de realizar. Blancos muy luminosos como la parte de cara y tronco (que se ve muy bien en las sabanas de esa zona) donde se centra la luz y mas tenues al final de la cama. En directo esos blancos son espectaculares.


El pintor posa junto a su mujer, la musa dormida del cuadro en la inauguración del museo en 2010 (Imagen enlazada del periódico El  Mundo)

Este cuadro esta expuesto en una pequeña habitación pintada de negro y aguardillada que lo hace destacar mucho, porque ademas es cuadro muy grande. La musa es su actual mujer y desde luego aunque hay una nota de sensualidad por las transparencias y los zapatos de tacón pero la belleza, la luz y la postura dormida produce una sensación de calma y  ternura  que domina toda la escena. Es una mujer y una musa y os animo a que vayáis esta semana al museo Revello de Toro a admirar tranquilos esta obra cumbre de la carrera de un pintor que retrata como nadie el alma femenina. Hay que amar mucho a una mujer para verla con esta sensibilidad y esta ternura, para vigilar sus sueños, para reconocer la dulzura. Y hay que ser un gran maestro de la pintura para expresarlo  de esta forma con un pincel. No te lo pierdas porque te va a encantar.

 

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