Dicen que en el andén de una estación aguardaba un hombre tan corpulento como bienintencionado cuando, de pronto, vio a un viajero con maleta en mano corriendo desesperadamente junto a un tren que ya ganaba velocidad. Movido por un impulso solidario, el buen samaritano echó a correr tras él, lo agarró con firmeza por la chaqueta y, de un enérgico empujón, logró meterlo dentro del vagón justo antes de que el convoy abandonara la estación. Habría sido una hazaña digna de aplauso, de no ser por un pequeño detalle: el viajero no intentaba subir, sino que acababa de apearse del tren. La víctima se había quedado dormida y despertó en el último momento, justo cuando el tren reanudaba la marcha. Al saltar apresuradamente al andén, la inercia del movimiento lo obligó a dar varias zancadas a la par del convoy para no estrellarse contra el suelo, dando la desafortunada impresión de que intentaba alcanzarlo a la desesperada, provocando que el buen samaritano volviera a subirlo.

Es una anécdota sin ninguna gracia, lo sé, pero explica muy bien la conclusión a la que he llegado tras unos meses meses pensando sobre mi labor en las redes sociales: aunque tenga buena voluntad puedo acabar consiguiendo lo contrario a lo que pretendo. Una reflexión que ha venido tras diversos estudios de neurociencia que han ido llegando a mis manos (mas bien diría a mis pantallas) que tiene que ver con el Efecto Flynn. Este efecto es la subida del cociente intelectual (CI) que esta experimentando el ser humano desde mediados del siglo XX. Aunque debería decir que «estaba» experimentando el ser humano, porque desde 2008 las investigaciones demuestran que el cociente intelectual esta bajando, lo que se conoce como Flynn inverso.

Y la culpa es mía (aunque no solo mía). Me explicaré

La comunidad científica lleva desde 1984, año en el que el investigador James R. Flynn publicó su investigación demostrando la subida del CI desde mediados de siglo XX, analizando las causas de porque cada ves los seres humanos somos mas inteligentes. La mejora de la educación en todo el mundo apareció como el motivo mas importante desde el principio, pero también la mejora en la nutrición e incluso cambios en la forma de trabajar para ser mas productivo. Todo eso y algunos factores mas fue lo que nos llevo a ser mas eficientes a todos los niveles (se explica muy bien en este enlace: AQUI)

Incluso, aunque le pese a algunos, la industria del videojuego y la aparición de internet también fue un factor decisivo para el incremento del cociente intelectual. En generaciones anteriores, los niños habían pasado horas jugando a la pelota, los columpios u otro tipo de actividades que potenciaban las relaciones sociales y el desarrollo motor. Pero no mejoraban el CI. Los videojuegos que presentaban cada vez puzles y retos mas difíciles de resolver, junto al acceso a información de calidad de internet, también fueron factores decisivo para un mayor desarrollo del CI (tanto como la mejora de la educación del final del siglo XX).

Así estábamos hasta 1984. ¿Qué ha pasado entonces para que ese CI empezara a bajar desde finales de siglo XX con un empeoramiento sobre todo desde 2018 según demuestran diversos estudios?

Hay dos grandes motivos según diversas investigaciones. En España uno de los factores fundamentales han sido los cambios educativos desde la EGB, según ha demostrado un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) de 2025 (Consulta el estudio: AQUI). Las diversas reformas educativas han ido empeorando el progresivamente el nivel de matemáticas, lectura y ciencias (claves en las pruebas del CI) como demuestra el informe PISA año tras año (ver AQUI). Pero de eso no tengo yo la culpa, que nunca he tenido influencia en las políticas educativas de este país. De lo que si me siento responsable es del segundo gran motivo que los estudios indican puede estar detrás del efecto Flynn inverso: el deterioro cognitivo y de atención debido a las redes sociales (brain rot) (Ver estudios AQUI y AQUI)

El problema no es internet, ni las pantallas, ni los videos de YouTube… el problema es pasar horas en videos cortos y rápidos con mucho movimiento y poca información o directamente sin información. No lo digo yo, lo dice el mayor estudio de hasta la fecha sobre desarrollo de capacidades cognitivas en los niños. Un metaanálisis de septiembre de 2025 publicado en Psychological Bulletin, que analizó resultados de 98.299 participantes a través de 71 estudios y concluyo que el consumo prolongado de videos de tik-tok, reels de Instagram y los shorts de YouTube son una causa fundamental del Flynn inverso (ver el estudio: AQUI)

Y eso si es culpa mía ya que ese tipo de contenido es exactamente lo que yo estoy queriendo hacer últimamente porque «es lo que funciona con el algoritmo». Analizando mis contenidos de los últimos dos años, he pasado de artículos de blog e hilos de X (antes Twitter) con explicaciones amplias (aunque sencillas como debe ser la divulgación) a píldoras cortas de todo tipo primando el like y el numero de visualizaciones al contenido. «Es lo que la gente quiere ver» me dicen todo el mundo!. Eso pasa hoy en día por abandonar el fondo por la forma, por hacer un tipo de contenido rápido y superficial (o ser polémico) que no tiene nada que ver con lo que a mi me gusta hacer, ni con el contenido que busco divulgar. Y encima, lo que empezó como una forma de apoyar la cultura de mi ciudad mientras hacia algo que me encanta, ha terminado como una preocupación más de la vida buscando hacerme hueco para conseguir mas seguidores cada día.

No puedo ser mas tonto. No se si darme pena o darme dos tortas, porque es todo lo contrario de lo que siempre ha sido mi objetivo como divulgador cultural. Ya me vale.

Empecé como divulgador de cultura por muchos motivos, pero el mas importante sin duda es que considero el conocimiento humano como una de las «medicinas» mas importantes para curar o prevenir los peores males de la sociedad (al conocimiento le dedique mi libro «Desbloqueando a Picasso»). Creo que el conocimiento nos hace mas libres, menos manipulables, mas civilizados y pacíficos, mas enamorados del mundo y del resto de seres humanos, mas fraternales… pero nada de eso se consigue con formatos donde el protagonista son los ganchos, la música pegadiza y buenos cambios de cámara sin apenas información relevante «porque todo debe ser corto y rápido sin dar tiempo para pensar». Confieso que he hecho publicaciones en Instagram o Twitter de exposiciones a los que apenas le he dedicado 20 minutos de visita y no me he leído nada más que las cartelas. Tres fotos con filtros, una frase bonita y música de moda que el algoritmo lo premia… y ya está.

No es mi estilo, no es lo que yo quiero hacer y encima contribuye a bajar el CI. No se como he dejado que pasara. Puede que otros divulgadores hayan conseguido un equilibrio entre forma y fondo, pero yo no he sido capaz. Y no quiero seguir alimentando el efecto Flynn inverso.

A partir de este articulo de blog voy a volver a primar el contenido a la forma. No digo que no buscaré que la gente me lea o me escuche, un divulgador quiere publico, decir lo contrario seria mentirme y soy demasiado mayor para eso. Lo que digo es que no voy a primar la forma buscando seguidores y likes fáciles sobre el contenido, que para mí es lo importante y lo que provoca el Efecto Flynn. No quiero entretener para hinchar mi ego a base de like, quiero divulgar porque sigo pensando en el conocimiento como «medicina» para muchos males de la comunidad. Y porque me divierte aprender cosas nuevas y explicarlas.

El plan es que vuelvo al blog como centro base, explicando exposiciones de los museos y salas de Málaga que me han gustado de forma sencilla y divertida, aunque con rigurosidad y buen fondo. ¿Por qué el blog si nadie los lee? Los artículos del blog es lo que me sirve para centrarme y entender bien las exposiciones, buscar lo importante, captar la esencia, etc. Y además me encanta escribir. Desde ese análisis bloguero sencillo, divertido y riguroso saldrán los programas de radio, los hilos de X, los reels de Instagram (que no serán supercortos) y todo lo que esté por venir.

Solo se corrigen los errores que uno reconoce haber cometido, por eso ya no quiero ser un influencer, vuelvo a ser un divulgador cultural. Voy a perder seguidores y likes, lo sé. Pero voy a volver a recuperar el respeto de mi mismo y de las personas a las que me dirijo. y lo mas importante… espero volver a divertirme con esto de ser un cultureta.

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